viernes, 28 de marzo de 2014

Pelotas de Goma (de Ertzainas)

miércoles, 12 de marzo de 2014

El Mundo donde Amar es Pecar

Donde el que ama es pecador y el que odia es puro

Esto ocurrió el año 2003 mientras me sacaba el graduado:

Había una tutora irresponsable, privilegiada, que no obedecía con su deber. Ni la de enseñar, ni la de atender a los problemas del alumnado. Esa mujer madura de 42 años, se hacía llamar Maribi, del acrónimo María Victoria. Maribi, era una señora maja, cariñosa cuando le convenía, y un poco obsesa con el cuidado de su imagen. Algo muy común entre las profesoras de aquel instituto. Vestían muy ligeras de ropa, pero tapaditas con un enorme abrigo, con el que se cubrían únicamente desde la salida hasta el aparcamiento, y negras de tanto asistir a los solarium para “coger color”, a lo que les sumaban, potes de maquillaje en toda la fachada.

La Maribi, a veces cuando no venía en su turno, a darnos clase de historia, su amiga íntima Elizabet, especializada en las mates, la sustituía haciendo unas horas extra, que nunca fueron recompensadas.
Otras veces, ya en clase, tras perder decenas de minutos de mi valioso tiempo en la vida. Se le ocurría, no dar clase y decir a los alumnos que comenzaran a abrir los libros y a que estudiaran "a su bola".
Esta señora de la que estoy hablando, míseramente cansaba la cabeza, para preparar los exámenes. Ridículamente nos daba dos hojas en blanco y cada uno debía de escribir lo que recordaba de la historia, entre el siglo XIV y siglo XV. No admitía ningún error. Una vez que escribíamos toda la historia, nos adjudicaba un suficiente pelao. Jamás un sobresaliente, bueno qué digo, ¡Si ni siquiera lo puntuaba!
Hay que añadir a esto, que los compañeros de clase, estaban acomodados tranquilamente, porque era una clase de repetidores, dementes, que no pretendían espabilar en la vida, y que simplemente venían a tocarse los ovarios en el aula. (Hoy en día siguen sin trabajo)
Con tal de que la profe no les diera nada que hacer, al resto de los compañeros les importaba una mierda, que la señora María Victoria, no cumpliera con su trabajo y que además cobrase, un sueldazo de tres mil euros en bruto al mes. 

Efectivamente, era una clase de tontos.


Una clase en la que yo tenía un problema, y era ella. Ella, la provocativa, que tanto cariño suyo anhelaba, porque el dejar las drogas del doctor me impedía dormir, y al cabo de 7 noches terminé escribiéndole una poesía. Envié la primera estrofa en una carta, y la segunda en la posterior. Reclamando ayuda y a su vez una petición para una colaboración en lo que deseaba que fuera nuestro tema de amor platónico en clave de RAP.


Cuando ella recogió la primera carta, me pidió que le acompañara a un despacho. Yo estaba nervioso y ella sonrojada, me dio las gracias e intento explicar que lo nuestro era imposible, porque ella tenía un hijo y estaba casada. A lo último me exigió que no le enviara ninguna carta más. Y no lo hice, no envié ninguna más . Pero yo que estaba convencido de que ella ya había recibido las dos cartas, resultó ser, que cuando me lo dijo ella, la segunda carta aún estaba por llegar. Porque Resulta que el correo le llegaba muy tardío, porque ella vivía en un caserío propio de Muxika. Casi en la otra punta de un monte.

Entonces cuando obtuvo la segunda carta, no tardó en reaccionar equivocadamente. Parece ser, que la tutora quiso poner una denuncia en la comisaría, a lo que los policías se lo impidieron, porque aquello obviamente, no era denunciable. Al poco tiempo, lo comentó con su amiga íntima y con el director, para conseguir que me apropiaran, de una falta grave “por acoso” mas un castigo en el que mi obligación fuese, la de hacer un trabajo sobre “lo que es el no”.

Y yo sigo sin nombrarla de ninguna manera, pero queda claro lo que es.

Para empezar, las cartas fueron enviadas y recibidas fuera del horario de clase, por lo tanto, por la normativa, esa falta jamás tuvo que haber sido impuesta en tu historial.

Eso solo por empezar, y en segundo lugar, el castigo aparte de ser ridículo, tampoco debía de haber existido.

Ahora, las privilegiadas siempre fueron las profes, porque el director era un huevón sin personalidad, a quien le tenían mamao.

Recapitulemos los hechos; Yo era un alumno de clase, ella era mi tutora, yo tenía un problema y ella no quería atenderme, ni echar una ayuda. Esto era algo diferente al mundo real, donde se supone, que son los alumnos con problemas, que no quieren hablar de lo suyo con la tutora, ni con ningún mayor.

Más bien, esto es como el mundo del revés. Incluso una vez, la encontré en otro despacho y conseguí una pequeña charla, gracias a que ella estaba recogiendo un montón de papeleo, y eso le duraría para rato.

Maribi – ¿Qué quieres? ¡Inhar vete por favor! Tengo que irme, aunque no te pienso decir a dónde.
Inhar – Maribi, tengo que hablar contigo.
Maribi – ¡Ya te he dicho que no!
Inhar – Pero es que me siento como una mierda.
Maribi – Eres una mierda, Idoia es una mierda, yo soy una mierda, todo es una mierda. ¿Y qué quieres que le hagamos? Pues nada... ¡Hay que seguir adelante!
Inhar – ¿Puedes darme un abrazo?
Maribi – ¿Qué? ¡Ni hablar! ¡Ni loca!
Inhar – Me harías mucho bien, y no te cuesta nada.
Maribi – Ni hablar. Te he dicho que no.

Esto ocurrió hace poco:

Recuerdo allá por el año 2010. La primera vez que le vi a Juan. Estábamos dentro de un garaje debajo del mercadillo. Allí le vi venir, de copiloto dentro de una furgoneta. Estaba todo bastante oscuro y además, él que iba dentro del vehículo, sólo pude apreciar sus ojitos que brillaban un poquito con algún reflejo. 
Me di cuenta que me observaba, y me observaba sin quitarme de la vista. Supuse que le di buena impresión.
Yo no estaba seguro de si devolver la mirada de mi para él o rechazarla. Por una parte, no le veía bien y no pude apreciarle, y por otra parte, había muchas muchachas alrededor y temía de que se dieran cuenta de nuestro flechazo. Así que fui a recoger unos trastos para introducirlos a la furgoneta. Pero ya cuando volví del trastero, resultó ser, que Juan propuso llevarse con ellos a algún voluntario y que además debía de ser un varón. Por casualidad fueron tan solo unos segundos que anduve en el trastero y sólo había otro varón entre nosotros al cuál lo llevaron en lugar de mi. En ese momento no me importó mucho, porque como bien dije al principio, no estaba seguro porque aún no le pude apreciar bien-bien su aspecto físico. Otro día, en la escuela de idiomas, vinieron de nuevo y mientras yo abrillantaba el suelo de las escaleras con una máquina rotativa, él y su compañero, traían unas cajas. Entonces, le vi mejor, y me sorprendió. Iba con una camiseta blanca de manga corta y a lo mejor unos pantalones largos muy claros. De cintura para a bajo no recuerdo del todo bien. Pero observe y pude apreciar su cuerpo fornido, esbelto, carnoso y desarrollado . Vi que era un hombre de aspecto maduro y hermoso. 

Entonces pensé; “… Joder! ése ha sido el que me miraba? la ostia! Claro que quiero contigo, claro que sí ...”

De allí en adelante fui pensando en él y hubo otros momentos que quiero recordar: Recuerdo que estuvimos en el juzgado donde trabaja su hija y él de nuevo venía a colgar unos cuadros de pintores bermeanos. Uno de ellos era de mi tío Astillas, y recuerdo que mientras yo, una secretaria y él mirábamos el cuadro, aquella señora dijo; -A mi la verdad, no me gusta este cuadro, es muy feo...- O algo así. Entonces él le contestastó que a él sí le gustaba. Me gusto ese gesto que tuvo conmigo. Porque me di cuenta de que él sabía que aquel cuadro era de mi tío y lo que trataba él era defenderme del desprecio de aquella secretaria hacia el talento de mi tío. De todas formas sé que era un cuadro bastante feo, pero le agradezco su gesto de "amigo defensor". Otros momentos también los hubo, pero no os quiero aburrir o haceros cansar la vista leyendo. 

Terminó el contrato y recuerdo que Juan aún seguía trabajando. Por casualidad, un trabajo que le tocó fue la de poner badenes en la carretera de mi calle. (en “Viviendas”) Pues allí también le vi y estaba con una taladradora rompiendo el suelo. Pero en algunos momentos, se quedaba pasmado, se distraía con la taladradora en las manos y no dejaba de mirarme y mirarme constantemente. Yo recuerdo que me propuse a olvidarle y a dejarle que siguiera su camino, pero fui recibiendo otras pistas, como “sus miradas”, y aquella pintura en el muro de su lonja. 


La cuál, me gustó mucho y comprendí el significado del dibujo sin dificultad alguna. (Una mujer sacando de paseo a un barco, como si el barco fuera la mascota y la mujer aunque espere en tierra sigue siendo la dueña del barco, o del capitán, o del marinero que viaja lejos de casa.) Pero observé más detalles: La cara de la chica en el dibujo, poseía los mismos lunares que los que tengo yo, y además su camiseta, también estaba repleta de lunares.

Yo me preguntaba; ¿Esto qué quiere decir? Pues yo no lo sé. Pero lo relacioné conmigo y supuse que yo era la dueña y él tenía amarrada la cabeza por mi o que estaba loco por mi. Entonces supuse que era hora de hablar con él.


Le toqué la puerta y me dejó entrar con una sonrisa. Yo quise hablar con él pero él me enseñó la huerta y me dirigió hacia la salida de nuevo. (No lo entiendo, yo sólo quise hablar) Algo sí le expliqué sí, pero su contestación a lo que yo me preguntaba; (A ver si aquello lo pintó él)... Pues fue que no, según él. Pero sospeché que hubo alguna mentira, ya que su contestación completa fue la siguiente; “No, no sé quién ha sido, al día siguiente apareció así” No sé si él recuerda la respuesta completa que dio, pero dijo; “Al día siguiente apareció así” ¿Al día siguiente? Entonces debe de haber un día en concreto la cuál él recuerda.
O a lo mejor la noche concreta en la que lo pintó. He visto documentales y sé que cuando uno miente se pone nervioso porque piensa el doble, al recordar un hecho y contar otro hecho completamente diferente. 
Por eso yo creo, que él estaba recordando la noche concreta en la que lo pintó. ¿Y si lo pintó él, por qué me lo ocultaba? ¿Significa algo muy personal?

La segunda vez que volví a visitarle a la lonja, fue Marzo del año 2012. Quiero que me explique qué ocurrió aquí. Yo venía subiendo la cuesta y le vi venir por detrás del cementerio. Le saludé, me vio y no hizo caso. Le volví a saludar con la mano, le dije “AGUR” de una manera sutil y me contestastó “AGUR” de una manera muy borde. Luego yo me fui y volví a donde él. Le toqué la puerta y me preguntó a ver qué quería, yo; que sólo quería estar con él, y él; que pa´qué. Me dijo que no, y dijo la frase “tengo mucho lío” dos veces. ¿Estaba enfadado conmigo? ¿Qué le hice yo?

Le dediqué una canción, en la que en vez de expresarle mis sentimientos reales de tristeza y de bajón, compuse una letra un tanto cómica. Para animarle y verle alegre. Porque no hay otra cosa que quiera hacerle a él; Lo único que quiero es que sea feliz, que esté contento y ojala si consiguiera que lo fuera también conmigo, para verle ilusionado por mi, verle que él también me quiere y que quiera estar y pasar el tiempo conmigo. Y sobre todo, estar más tiempo juntos. Hablando o pasando el tiempo como sea.


Le escribí todo lo anterior tal y como está escrito y se lo envié a su casa por correo. (Verano del 2013) Al cabo de unos días, volví a visitarle en su huerta. Al abrirme la puerta y verme, se enfureció y me gritó diciéndome "que me vaya a tomar por culo" y "que no le ande con ostias". Dije; "vale..." humildemente.

Dejé pasar unos meses hasta que llegó el Otoño. Volví a visitarle y volvió a gritarme las mismas palabras pero esta vez añadió una amenaza, en la cuál dijo que como no me fuera él iba a ir a donde mi tío y que se iba a "armar la de dios". Yo le pregunté ¿Por qué? y me cerró la puerta ante mis narices. ¿Qué le tiene que decir él a algún familiar mio? ¿Que le quiero? Oh... que escándalo Dios mio, querer a un hombre... (ironía) 

Ahora me encuentro en el año 2014 estamos en Marzo, le he vuelto a escribir una carta, (Después de no molestarle para nada desde el otoño del año pasado) y se la he pasado por debajo de la puerta. Creo que la ha leído, pero no debe de entender él mucho de lógicas, porque se lo ha entregado a mi padre y les ha contado que no entiende nada y que tiene miedo de que pase algo. (¿Cómo? ¿Que tiene miedo? No, si lo sabía desde un principio, alma de cántaro, que tú no huyes de mi pillín, que tú huyes, "de lo que sientes") Hazme un favor Juan, sal de tu huerta y habla conmigo de lo que te pasa. Y tranquilo, que no te va a comer ninguna hiena.